Tras el marisco viene la calma

 \"\"

\"\"     Ya hemos vuelto, como lo hace el Almendro por Navidad, y todas las canciones de los ochenta-noventa.

     Y hemos vuelto con las energías renovadas y la curiosidad por saber si nuestros puestos de trabajo todavía están ahí, pues tal y como está el patio uno no puede ya fiarse de nada. Lo único que dura en este país es el… el… ¿el Sálvame?

      En todo caso hemos aprovechado estos días para poner a prueba nuestros límites con el marisco en las Rías Baixas. No os engaño. Llegó un momento en que no podíamos ni pronunciar la palabra “mejillón” o “pulpo” sin tener una reacción física. El Alvariño, en cambio, lo hemos tolerado estupendamente (será que tenemos alma de Sue Ellen).

      Por cierto, para aquellos que no lo sepáis, las Rías Baixas tienen un “micro clima”. ¿Qué es eso? Pues que te pelas de frío en verano. Claro que no podemos culpar a nadie más que a nosotros, que tenemos la virtud de hacer \"\"que llueva en cualquier lugar. Estuvimos en Fuerteventura y nos llovió, estuvimos en Cádiz y diluvió. Hasta en el desierto del Sáhara descargó.   

     Somos más efectivos que las Vírgenes en procesión, y encima gastamos menos en mantos bordados. Además, gracias a Ryanair ya no usamos maletones ni llevamos miles de modelitos.

     A todo esto, ¿qué pensáis de Ryanair? ¿No es total? Yo hacía tiempo que no bajaba de un avión en mitad de la pista de aterrizaje de un aeropuerto con la indicación de “vaya caminando hasta la terminal, pero vigile de no pasar por debajo del ala”. “No, no hay finger”. ¿No es lo más? Sacia cualquier anhelo de aventura. Y lo mejor era la gente que había pagado “priority pass”, que simplemente se traducía en “estar los primeros tras una cuerda en mitad de la pista de aterrizaje”. 

     Es lo más “in” que he experimentado hasta ahora en aviación. No puedo \"\"esperar a que te hagan pedalear en pleno vuelo, o que te hagan guardar tu propia maleta en la bodega.

     Pero volviendo a lo importante. Las Rías Baixas son una delicia. Sí, los primeros días hizo un frío del copón, pero en cuanto salió el sol aquello era el paraíso. Las playas, impresionantes (y no sólo las Cíes), los pueblos estupendos (ojo si estáis por la zona, no dejéis de visitar las villas portuguesas fronterizas), la gente muy maja, y el pueblo que no tenía la fiesta de la almeja (no, no era nada erótico-festivo) la tenía de la navaja (no, no era en honor a Mecano ni a Albacete) o de la ostra. Brutal. El primer día que probamos el pulpo preparado por una auténtica “pulpeira de Carballiño” se nos saltaban las lágrimas.

     Lo mismo que cuando fuimos a preguntarle a una simpática “informadora \"\"turística portuguesa”. A mí me pareció encantador que estuviera recolocando las piedras de un bonito jardín Zen que había en la oficina. Pero no, no era una piedra. Tenía escondido un porro del tamaño de la catedral de Burgos, y estaba tan fumada que en vez de indicarnos sobre el pueblo se empeñó en que viésemos un parque natural que según hablaba más crecía. Viendo el mapa sería del tamaño de la Amazonia. “Es muy envolvente” nos insistía.

     O cuando yo me empeñé en querer ver el interior de una iglesia (aparentemente cerrada) y al abrir la puerta nos topamos con una monja que ni “Sister Act”, encargada del “control de acceso” al convento. La tipa era genial. Estaba en una especie de caseta al más puro estilo “chekpoint Charlie” –ríete tú de Chus Lampreave como portera- y al ver mi interés INSISTIÓ en que pasáramos a la iglesia. Como NO podíamos negarnos en ese punto, entramos, y allí nos encontramos con TODA la comunidad de religiosas rezando. Cuando quisimos salir, la “portera” nos dijo “no, no, \"\"quedaos, por un ratito no pasa nada”, y ni mi look playero basado en escotazo + mini shorts ni el de PITICLI con ultra pitillos remangados la convencieron de lo contrario.

     Después de eso se me pasaron las ganas de abrir las puertas de la casa de ningún Dios y de aplaudir las genialidades de PITICLI en público. ¿Por qué? Porque fuimos a un restaurante rural muy mono en que cada vez que aplaudía una de las ocurrencias de PITICLI (como creer que \»La Orden de los MerceDarios era la de los MERCENARIOS\») la camarera (que era un cielo y muy dispuesta) venía. “Es que así me llaman algunos clientes”, dijo. Ver para creer.

     Lo dicho, Cada uno en su casa, Dios en la suya también, y a aplaudir a los teatros.

\"\" Y antes de que se acabe esta función – digo este post-, varias cosas:

 1. Agradecer a Carmen y Víctor el trato que nos han dado mientras nos hemos alojado en su establecimiento. Ya imaginábamos que esa preciosa casa con jardín en Combarro nos gustaría, pero ha superado cualquier expectativa. Encima me ha permitido recuperar el ánimo para escribir la próxima novela.

 2. Agradecer también a Conchi y su compañera la atención prestada en su casa. No olvidaré fácilmente el detalle de los “kiwis” ni esos atardeceres mirando a Portugal.

 3. Para quienes estén por Cataluña y quieran disfrutar también del buen marisco, que no duden ni un minuto en acercarse a “Ida can Machino”, cerca de Sant Jaume d’Enveja –en el Delta del Ebro-. ¡Su arroz negro es lo mejor que uno haya probado NUNCA!

 En fin, espero que hayáis disfrutado de las vacaciones, o que las disfrutéis… ¡y que seáis muy felices!

22 comentarios en “Tras el marisco viene la calma”

  1. Hola querido Agustin,

    Que envidiaaaaa! Es que me hablan de buena comida y gente majetona y me entran unas ganas de vacaciones ya, ainsch….

    Abrazos

    1. Agustín Bonifacio

      ¡Mi Sirio! ¡Qué ilusión tenerte aquí de nuevo! ¡OLE OLE OLE! ¡OLE OLE OLE! Te deseo que tengas unas vacaciones magníficas. ¡Las mereces!

  2. Todavía me estoy riendo con tu anécdota RyanAir…jajajaja.. y lo de la chica y el porro… jajajaja.. Lo que no os pase a vosotros… Besos!!!!!!!!!!!

    1. Agustín Bonifacio

      Lo de Ryanair era reír por no llorar. Puro Fellini contemporáneo. Claro que lo de la orientadora… a ésa deberías darle tú unos cuantos sabios consejos. ¡Un beso, Maestra!

  3. Desde el organismo oficial de promoción turística de Galicia os damos las gracias por compartir vuestra experiencia en nuestra tierra, y os invitamos a que contactéis con nosotros siempre que necesitéis información turística.

    Saludos!!

    Susana, Community Manager Turgalicia.

    1. Agustín Bonifacio

      Mil gracias por dejar su comentario aquí. Su tierra se merece este post y muchísimos más. Tomo nota de su oferta. Un fuerte abrazo.

  4. Por favor, sólo les pido que no vayan a Cantabria en las primera quincena de Agosto, que no quiero que me llueva. Em cambio, les invito a usted, a Piticlí y a Lady Laca a visitar tierras murcianas, que nos hace mucha falta la lluvia. Aquí también tenemos guías turísticas emporrás vivas (y ciegas de calimocho si hace falta): no se preocupen por ese pequeño detalle, que la Oficina de Turismo de Cartagena las pondrá a fumar a lo Melendi para que ustedes se encuentren en su salsa.
    Encantada de su vuelta.

    1. Agustín Bonifacio

      Jajaja. ¡Pero qué tremenda es usted! Imposible no adorarla. Qué ganas de ir por sus tierras, Maestra. Pero qué ganas.
      ¡Besos!

  5. Under the Clams

    Ooohhhh que bien, las Rías Baixas!!! Suena genial. Pero más genial es que hayas vuelto (lo siento por ti) ;-P

    Genial post y fantásticas recomendaciones.

    Feliz agosto.

    1. Agustín Bonifacio

      Genial UtC: gracias a ti por tus palabras. Me alegro que te guste mi regreso, jaja. Eso lo hace mucho más llevadero. ¡Besos!

  6. Bueno es poco….me he reido un rato leyendo tus aventuras Agustín,sigue así que nos hace falta gente como tú que nos alegre un poco el dia!
    Un besazo desde Combarro!

    1. Agustín Bonifacio

      ¡Carmen! ¡Qué ilusión! Jajaja, lo que es necesario es que haya gente como vosotros, con esa capacidad emprendedora. ¡El país os necesita! ¡Besos!

    1. Agustín Bonifacio

      Las gracias (o darlas) me corresponden a mí, por tenerla aquí. De verdad, qué orgullo. ¡Un abrazo enorme!

  7. Maria Cortés Durán

    Querido Agustín: como siempre me ha encantado tu post. Yo ya he disfrutado en varias ocasiones las delicias de los vuelos low cost. La ventaja es saber lo que uno siente cuando pisa con sus propios pies las pistas de aterrizaje. Cuando Fabra inauguró el aeropuerto de Castellón y apelaba a la ventaja de sentir esa sensación en este aeropuerto sin aviones, pensé que dinero más tirado!, cuando esa sensación la tenemos la mayoría de los mortales que cogemos vuelos low cost. Bueno, perdona por mi reflexión. A mí me gustan mucho las Rias Bajas y sobre todo su Alvariño, un beso!

    1. Agustín Bonifacio

      Jajaja. Qué sabia eres. Por lo de los vuelos, pero sobre todo por lo del Alvariño 😉 Totalmente de acuerdo en todo.

  8. cloratadepotasa

    Estimado Agustín, cómo disfruto sus letras y ahora sus viajes. El micro-clima de las Rías Baixas es así, me ha hecho usted reír, y es que están convencidos de dicho micro-clima, lo afirman hasta cuando estás ahí para mojarte. A las camareras no les toques las palmas que se conocen, no se extrañe tampoco del silbido demandante, aun arraigado en este hermoso país. Las puertas cerradas mejor no abrirlas, aunque nunca se sabe, una tal Bobarín cuando le cierran las puertas entra por la ventana. Llorar por un pulpo es envidiable ( mientras no sea por el farsante Paul que en lagún estómago descanse) sinó por su gusto y textura. Rayan-air , su propio nombre lo dice, rayan a unos y rayan con el surrealismo, espero no se golpeara usted con las alas de los ángeles del infierno, no puede uno viajar con ellos sin calcular el viento imperante. Atentamente se despide de usted su fiel seguidora, Clorata de Potasa

    1. Agustín Bonifacio

      Querida Clorata, no sabe usted la ilusión que me hace leerla aquí, y lo honrado que me hace sentir. Sus comentarios bien valdrían un post por sí mismos. ¡Un abrazo enorme!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *